Porno y realidad virtual, ¿mezcla perfecta?

porno-realidad-virtual

Los adelantos tecnológicos de los que disfrutamos actualmente han trasformado por completo nuestro mundo, y la manera en la que interactuamos con él. Si hace tan solo treinta años nos decían que podríamos ver en una pantalla a nuestra pareja, que está al otro lado del mundo, como si estuviera a nuestro lado en el salón, no nos lo habríamos creído. O que la mayoría de compras las haríamos online, y podríamos incluso ligar sin tener que estar delante de la otra persona. Lo más curioso de todo es que, si revisamos las películas de ciencia ficción de los años 50, 70 o incluso 80, que hablaban sobre el futuro y la tecnología, nos llevaremos un gran chasco. Ni coches voladores, ni hologramas para las llamadas, ni muchos otros adelantos. En realidad, todo ha ido por un camino muy diferente desde la expansión de Internet, que ha canibalizado prácticamente el resto de adelantos. Ahora la tecnología se crea para ser utilizada online, al menos en la mayoría de casos.

Los aparatos inteligentes, conectados a Internet, son un ejemplo perfecto de ello. La posibilidad de poder contactar con cualquier desde nuestro teléfono, con una simple orden de voz, nos parece una auténtica pasada. Y solo estamos hablando de la punta del iceberg. Los algoritmos van camino de conquistar el mundo, si es que no lo han hecho ya, en secreto. Y no, no debemos temer, al menos por ahora, una rebelión al estilo Terminator, aunque si las máquinas se alzaran desde luego que tendríamos las de perder. Es más bien el temor que hay a que estas tecnologías terminen por hacernos menos inteligentes, por depender demasiado de ellas. Se supone que nos conectan, pero a la vez también nos están aislando, de manera que hemos perdido cierto contacto físico con amigos y familiares. La realidad que se crea en Internet es un mundo virtual que está bajo nuestro control y que podemos moldear a nuestro gusto, casi como si fuéramos dioses. Por eso es natural que muchos prefieran pasar horas entre apps y juegos, como si de Ready Player One se tratara. En esa película se muestra un mundo hiperconectado a todo lo que tiene que ver con lo virtual, salvo por un detalle: el porno.

Los adelantos tecnológicos y la pornografía

Como ocurre con las guerras y los avances médicos, los adelantos tecnológicos también han permitido una expansión inaudita en el mundo del porno. La industria ha visto cómo todo cambiaba casi de un día para otro y se ha mantenido firme, buscando alternativas. Algunos grandes jefes han caído, otros han logrado quedarse como auténticos héroes, reconvirtiendo su negocio y adaptándolo a los cambios. Pero lo que está claro es que el porno ha ayudado también a crecer a estas industrias tecnológicas. Internet no sería lo que es hoy en día sin la pornografía, e incluso los expertos están de acuerdo en pensar así. El triunfo del sexo es lo que hizo que muchos decidieran conectar, y llevar la red a un nuevo nivel.

No es casualidad que esta industria siga generando hoy millones de dólares en todo el mundo, más allá de la popularidad y el interés evidente que muchos tienen en ella. Es una consecuencia de facilitar también el acceso a la pornografía. El sexo vende, y cuando es explícito más aún. Por eso la industria ha conseguido no solo adaptarse, sino sacar mucho partido de los nuevos adelantos. Y no hablamos solo de Internet, una revolución que ha traído nuevos aires a la forma de hacer porno. También nos referimos a los nuevos juguetes inteligentes, a la manera en la que las pornstars son hoy celebrities por derecho propio gracias a las redes sociales… Y también al hecho de que la mayoría de nuevas tecnologías siempre llegan antes al porno que a cualquier otra industria comercial. Es lo que ha ocurrido con la realidad virtual.

Una experiencia muy inmersiva

La realidad virtual no es algo novedoso, aunque sí lo es el llevarla al punto en el que estamos hoy en día. Ya en su momento, la tecnología coqueteó con la inmersión en mundos alternativos, o con la realidad aumentada, a través del cine en tres dimensiones, por ejemplo. Se trataba solo de un efecto óptico, en ese caso. Ahora estamos hablando de una experiencia inmerssiva a través de la cuál una persona puede conectarse a un mundo nuevo y virtual, e interactuar con él. La realidad virtual todavía está en un periodo de prueba y mejora, porque la experiencia sigue provocando ciertos problemas físicos a quienes la disfrutan durante mucho tiempo. Debemos adaptarnos todavía a todo el potencial que este tipo de experiencias tienen. Pero si algo está claro es que el sexo va a ser la punta de lanza para su desarrollo.

La realidad virtual se ha utilizado para enseñanza, pera videojuegos… y también para la pornografía. ¿Cómo conseguir que una escena sea más intensa? Colocando al espectador dentro de ella, casi literalmente. Con unas buenas gafas VR y una escena grabada a propósito para este fin, la experiencia es, según los que la han probado, absolutamente inolvidable. El porno en VR se está probando desde hace años, y aunque es una categoría de nicho, sí que ha logrado convertirse al menos en noticia en muchas ocasiones. El interés de las productoras por estos avances es evidente, y se ve que el futuro puede ser muy halagüeño en este sentido. La posibilidad de sentir que estás con tu pornstar favorita, disfrutando de un placer ardiente, aumenta la excitación gracias a la inmersión de la propia escena. Y esto es algo muy interesante para la industria.

Un éxito moderado por ahora

Las principales productoras han lanzado series de vídeos en formato VR, que solo pueden ser disfrutados por aquellos que posean gafas de este estilo. Son aparatos algo caros todavía, y que no ofrecen una calidad de imagen tan superior como la de una buena pantalla. La experiencia de inmersión, sin embargo, vale mucho la pena. Por eso los vídeos porno en realidad virtual han llamado tanto la atención y han logrado destacar bastante, como una experiencia única. Para muchos es el futuro de la industria, sin lugar a dudas… Pero todavía es pronto para afirmar algo así, porque a estas alturas, la realidad virtual no ha logrado afianzarse dentro del porno.

Es un apartado más, interesante para el futuro, pero ni mucho menos el más popular. El éxito de estos vídeos es moderado, muy encorsetado por el número concreto de personas que poseen estos dispositivos. Cuando las gafas VR sean más asequibles y se vendan a más usuarios, seguramente el sector apueste mucho más por ello. Pero no ocurre solo con el porno, sino también con los videojuegos. Los desarrolladores todavía no confían demasiado en estas nuevas tecnologías, aun primitivas, para ofrecer una verdadera experiencia de calidad en el juego. No tardaremos en obtener mejores resultados, sin duda, pero por ahora la realidad virtual se ha quedado como algo más exótico o exclusivo que otra cosa.